¿DESAYUNAR O NO DESAYUNAR? ¿HE AHÍ LA CUESTIÓN?

20.09.2017

 

Nos debatimos entre desayunar medio obligados porque oímos que hay que hacerlo, que es saludable, que es la comida más importante del día (eso de “Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo” ), etc  y entre no hacerlo porque no nos entra nada al despertarnos y saltar de la cama, y, tras la ingesta  de un café con leche, ya nos lanzamos a nuestro día a día.

 

¿Qué es lo ideal? ¿Lo que debería hacerse? A lo mejor ahí radica el error de partida. Pensar que hay algo ideal, lo correcto, y no desgranar la idea de que cada uno somos diferentes, que cada día que afrontamos es diferente, que no es tanto la cantidad sino la calidad del alimento que decidimos cada día ingerir.

 

Si para desayunar hay que tomar los famosos cereales “para desayuno”, bebidas azucaradas (zumos industriales o caseros, bebidas de cacao), bollería industrial, todo ello cargado de grasas de mala calidad, azúcar y sal pues entonces no va a ser " lo ideal". Mejor no desayunar.

 

También es curioso observar como la variedad que podemos tener a la hora de comer o cenar no se presenta en el desayuno. El patrón de desayuno que se suele presentar es bastante monotemático: café con leche y tostadas o galletas (o bollería industrial) o  leche (o bebida de chocolate) con galletas (o bollería industrial nuevamente). A grosso modo  suele ser así, ¿no?.

 

Entonces, ¿cómo lo podemos plantear? : 

 

  • Desayunar o no desayunar no es ni bueno ni malo, es el patrón global lo que importa.

 

  • Si desayunas, evita la improvisación.  Improvisar implica siempre hacer elecciones rápidas y seguramente “lo primero que pillamos “ no será lo más saludable.  En el desayuno más que en otras partes del día suele haber mucha presencia de bollería industrial, bebidas azucaradas (zumos de frutas industriales, bebidas de cacao azucaradas,…). Todo ello rico en grasas y azúcares que no nos aportan valor nutricional. Por tanto, evítalas y no las tengas en casa.

 

  • Organiza el día de antes lo que vayas a desayunar. Por ejemplo, prepárate un pudding de chía la noche anterior (en este blog hay receta de cómo se hace). Te invito a que la pruebes. 

 

  • Piensa en opciones saludables de alimentos para incluirlos.

 

  • Aquí tienes algunas opciones saludables: una tostada con pan de calidad (con levadura madre y materia prima de calidad) de hummus (paté de garbanzos) y nueces por encima, aguacate y huevo cocido, crema de almendras sin azúcar, tostada de tomate y aceite de oliva, una ración de fruta,...

 

  • El desayuno lo creas tú, no hay un modelo único y perfecto. Simplemente hay que mirar los diferentes tipos de desayunos en el mundo. En Japón, por ejemplo, la sopa miso es un alimento muy habitual en el desayuno. Todo es posible si se priman las elecciones saludables, si se realiza una alimentación organizada y se tienen en cuenta las necesidades nutricionales (macro y mirconutrientes) globales ( a lo largo del día ).

 

  • Hay que dar más importancia a un patrón dietético saludable en su conjunto que a una única ingesta. Lo que comes a lo largo del día (desayuno, comida, cena y tentempiés) importa y hay que adaptarlo con alimentos y elecciones saludables.

 

  • Si no desayunas, piensa en llevarte algo para que cuando te entre el hambre no improvises. Estamos en un contexto obesogénico que no ayuda a ello. Llévate una pieza de fruta, un puñado de frutos secos contigo para consumirlo cuando tengas hambre.

 

Ya que estamos contando ideas y propuestas, ¿cuál es tu estilo de desayuno y por qué?

 

 

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