¿Existe algo ideal dentro del "peso ideal"?

08.11.2017

Desde la educación formal, dentro de la formación de dietética, te enseñan conceptos tales como el “peso ideal” o el índice de masa corporal (IMC) como guía para definir un buen estado de salud.

 

Parece que esos valores se convierten en un peso, nunca mejor dicho, que nos persigue y nos obsesiona porque hemos de encajar en ese número.  Otro número más de esta vida al que hay que adaptarse.

 

Inconscientemente estamos todo el rato etiquetándonos bajo el lema de “lo ideal”.

 

Que imperfectos resultamos. O, ¿qué perfectamente “imperfectos” somos?

 

Cuando a veces en mi entorno te preguntan por su peso ideal, el que deberían tener para sentirse que están saludables, que lo están haciendo bien (o a lo mejor mal, pero como el peso es ley y está en un supuesto buen número respiramos aliviados), una se pregunta si realmente, en nuestra sociedad, es tan importante ajustarse a ese ideal de peso para medir nuestro estado óptimo de salud.

 

He investigado de dónde surge este concepto del peso ideal, y, al parecer, no es nuevo. Fue una compañía de seguros (Metropolitan Life Insurance Company) la que elaboró las primeras tablas de peso ideal en 1943 con el objetivo de calcular las cuotas de sus asegurados, a mayor peso, mayor riesgo de mortalidad. Por tanto, tenía un valor económico para la compañía.

 

Años después se puso en duda este concepto del peso ideal, sin embargo, junto con otros valores como el IMC sigue de actualidad en nuestros días como valores de referencia.

 

En mi opinión, el mensaje que cala en la sociedad es la importancia de entrar en ese número cuando creo que no tiene demasiado sentido. Nuevamente nos movemos en valores ideales, sin tener en cuenta la diversidad propia del individuo, de cada persona. Hay que tener en cuenta cómo está repartido ese peso, los componentes que hay en ese peso,  que % de nuestro cuerpo es grasa, masa muscular, porcentaje de agua, densidad ósea, etc. Incluso cómo es nuestro patrón dietético que no se mide en número sino en calidad. Cada vez nos alejamos más de eso.

 

No es sencillo salir de aquello que se nos ha bombardeado y bombardea continuamente, pero deberíamos empezar a salir de estos dogmas y darles su justa importancia o ponernos en manos de un profesional de la dietética para que nos haga una evaluación/orientación personalizada.  Si estás en esa búsqueda o necesidad de asesoramiento puedes contar conmigo como profesional.

 

Al final, también cuando nos movemos en esa búsqueda de lo ideal a través de esos valores numéricos,  lo que hay es una gran presión social teniendo a muchas industrias como eje. El mismo que movió las primeras tablas del peso ideal, es decir, lo económico.  Porque siempre habrá un producto de cosmética que nos dejará la piel "ideal", el de las pastillas o cremas milagrosas para una piel "ideal" sin celulitis, el de la alimentación o dieta "ideal",  etc.

 

Se seguirá en un bucle sin ir a la raíz que es la de comer bien, sabiendo lo que se come, alejándonos de los productos ultraprocesados, disfrutar de la cocina volviendo a los fogones.  Hacer deporte como una actividad de disfrute, más por lo que nos da que por lo que nos quita.  A mi, los números así sí me salen. Y, ¿a tí?.

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