EL SECRETO DE LAS ZONAS AZULES.

15.11.2017

 Hay cinco lugares donde se encuentra la gente más sana y longeva del mundo, superando los 100 años de edad.

 

Esas cinco regiones son conocidas como las zonas azules:

 

- Cerdeña, Italia.

- La isla de Okinawa, Japón.

- Loma Linda, California (la comunidad de adventistas del Séptimo Día).

- Península de Nicoya, Costa Rica.

- La isla de Icaria, Grecia.

 

De la mano de Dan Buettner, miembro de National Geographic, descubrimos a través de su libro "El secreto de las zonas azules", el día a día de estas personas para poder incorporar a nuestra vida sus patrones dietéticos y sus hábitos para ser tan longevos.

 

Como bien señala el autor a lo largo de la obra, "la cuestión no es cuánto vivimos, sino también lo bien que vivimos. Los habitantes de las zonas azules no solo tienen una vida más larga, sino que además suelen llevar una vida mejor, más sana, con mayor significado y llena de amor".

 

Pero, ¿qué es lo que une estos lugares tan diferentes, y, aunque hoy en día parece que las distancias se reducen, tan alejadas entre sí?. Según las investigaciones que realizó el autor, y, tal y como refleja en este libro, hay puntos en común y no son otros que:

 

- una buena alimentación,

- gestión de las emociones y el estrés,

- mantenerse activ@s,

- la importancia de las relaciones personales y

- la realización personal, el porqué nos levantamos cada día.

 

Con la descripción por capítulos de cada zona azul, el autor pretender transmitir sus modos de vida y que se contagien en cualquier rincón del mundo, es decir, crear nuestra propia zona azul allá donde estemos. De hecho, el libro habla de casos que se han hecho en Estados Unidos con ese objetivo, además da pautas de cómo cada un@ podemos crear nuestra propia zona azul.

 

Animo a su lectura para empaparnos más y mejor de lo que quiere hacernos llegar el autor, es un libro muy ameno y su lectura es muy fluida. Personalmente, me quedo con ciertas ideas:

 

- El mundo obesogénico que nos rodea y que a lo mejor en estas sociedades no está tan omnipresente. Eso hace más fácil las elecciones y evitar esas tentaciones que no vienen de nosotr@s sino de nuestro entorno.

 

- Son personas que no leen las etiquetas, no cuentan calorías o tamaño de raciones, no pesan sus proteínas o carbohidratos, no se apuntan a gimnasios, o no siguen régimes post navidad u operación bikini, ... Sin embargo, siguen una dieta nutricionalmente saludable de manera natural. Ello lo hacen por el punto que comentaba anteriormente, "viven en ambientes que fomentan la alimentación saludable (...) Los refrescos,las frituras, los dulces y las hamburguesas son difíciles de encontrar. Sus poblaciones no son bosques de publicidad anunciando comida basura que podría antojárselas ".  No es que a esta gente no le guste la comida basura, simplemente no está a su alcance, omnipresente como lo está en nuestra sociedad. 

 

- No sólo se habla de la alimentación y la actividad física como un pilar de salud sino también se habla de la importancia de la gestión de las emociones y el estrés a través de la meditación u otras actividades que nos ayuden a reconectar con un@ mism@, la importancia de las relaciones personales, el sentirse parte de la comunidad, el de la realización personal. En Okinawa, se llama Ikigai y se entiende como aquello que nos hace levantar cada día, con vitalidad y realización/satisfacción personal. No se trata de utopías sino más bien de sacar lo mejor de un@ mism@, de estar en esta vida por y para algo más allá de hacer por hacer mientras el reloj de la vida dure. No sólo desde un punto de vista laboral, sino vital. ¿Qué hacemos con nuestras vidas?.

 

Al margen de querer adoptar o no las pautas de las zonas azules, este libro, para mí, es una llamada a la reflexión. Por un lado, a la industria alimentaria y los estados, pero principalmente, si se quiere ver por ahí, hacia cada un@ de nosotr@s. No es algo externo a un@ mism@.

 

La salud no es algo que se mide en gramos, ni sólo en buenas elecciones nutricionales, sino va más allá. En mantenernos activos. Alimentación y actividad física sabemos que van de la mano. Pero no sólo eso. Es más allá. Son las emociones, el momento que paramos, desconectamos y nos alejamos de todo para dedicarlo a un@ mism@, para acercarse a un@ mism@ y a nuestras emociones, a nuestra manera de relacionarnos, de sentirnos y ver nuestro IKIGAI en la vida.

 

Si te animas a leer el libro, no dudes en dejar tu opinión. Será un placer que la compartas y se cree un diálogo.

 

 

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