EXPERIENCIA EN EL HOSPITAL IMMANUEL KRANKENHAUS DE BERLIN

07.07.2018

 

Este año, tras la obtención de la titulación oficial de dietista quise ahondar en el campo de la nutrición buscando otros enfoques más allá de España. Es por ello que busqué hacer una estancia en un hospital en Berlín. Por un lado porque España y su formación académica suele estar bastante obsoleta (al menos con lo que yo me he topado) y, por otro lado, Alemania y, concretamente Berlín, tiende a estar bastante a la vanguardia en cuanto a nutrición (al menos lo que yo he leído). Fuera como fuese, me pareció interesante que tras mis prácticas en el Hospital Universitario Severo Ochoa poner rumbo a otros lugares y ver otra manera de trabajar. Y, así fue.

 

He aquí mi experiencia en el Hospital Immanuel Krankenhaus de Berlín.

 

Para empezar el área de Nutrición del hospital está llevado por nutricionistas y/o dietistas. 2 son los nutricionistas-dietistas que están en el hospital de jornada completa y dos dietistas de manera parcial.

 

El primer día fui recibida por la nutricionista (jefa del departamento) y una dietista, quienes me explicaron la manera más administrativa del hospital. Están introduciendo un método nuevo en el que el paciente elige en una máquina la comida de varios días. Como nota curiosa, ningún paciente lleva los típicos pijamas de hospital. Cada uno que piense qué aspecto juega en nuestro ánimo llevar todos esos "uniformes".

 

 

 

Tras el recibimiento, lo primero que hicimos fue bajar a cocina y probar los menús  que se plantean para varios días. Por un lado, son menús donde prima la presencia de verdura y/o fruta (local y ecológica) y proteína vegetal  (también hay opción de proteína animal) y también los jugos del ayuno para los pacientes del hospital con enfermedades inflamatorias. Es un hospital conocido por la terapia del ayuno como tratamiento para dichas enfermedades. Como primera impresión, fue positivo ver cómo los nutricionistas-dietistas se interesan de manera directa en el cuidado de lo que los pacientes van a comer en el hospital.

 

El resto del día estuvo relacionado con la parte más administrativa y con algunas citas de consulta entre la nutricionista y los pacientes que solicitaban asesoramiento nutricional para mejorar sus hábitos alimenticios. Como curiosidad fue el póster de la pirámide nutricional que tienen. En la base está el agua (e infusiones) seguido de verduras y frutas,  después por cereales y legumbres, lácteos y proteína animal y, por último, aceite, frutos secos y chocolate negro. Muy diferente a la que se tiene como referente aquí en España. (https://www.webconsultas.com/noticias/dieta-y-nutricion/espana-renueva-su-piramide-de-la-alimentacion-saludable)

 

 

Luego hubo una charla de la nutricionista, jefa del departamento,  sobre los beneficios del ayuno en dichas enfermedades. Al estar en alemán, hasta entonces me había manejado en inglés, no pude asistir por esa barrera idiomática.

 

El siguiente día fue más práctico y muy interesante también. Se realizaba un taller de cocina saludable con pacientes que han tenido o tienen cáncer. No son pacientes del centro en sí, sino gente que vive fuera y una vez a la semana vienen al hospital para profundizar diferentes temas relacionados con la salud y su mejoría (cita con el doctor, actividad física, alimentación saludable, etc). Hay un espacio en el hospital donde se desarrolla este taller, con una cocina propia donde las personas cocinarían las recetas que les proponen las nutricionistas-dietistas, con una charla / explicación previa del porqué una alimentación diferente y saludable es importante. Una alimentación basada en alimentos locales (más sostenibles ),ecológicos, basada en plantas, productos integrales,…. Se deja todo preparado para que luego las personas que asisten cocinen en pareja. Se va a la entrada del hospital para  recibirles y acompañarles a este espacio del centro hospitalario.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En las explicaciones previas a la preparación de los platos se crea un coloquio, intercambio de ideas muy interesante, explicando la importancia de otro patrón de alimentación, las fuentes de alimentos importantes y que hay que primar en una dieta, etc.

 

Luego en parejas se hacen las recetas y después se comen juntos en la sala. Es interesante el ambiente de cercanía que se crea, romper las dificultades y mitos que hay, como por ejemplo el hecho de que cocinar saludable es difícil, costoso y poco sabroso.

 

Como conclusión en esta inmersión a otro centro hospitalario en otro país, puedo decir que aprendí  mucho. Por un lado, la importancia de la alimentación como terapia (en lo que siempre he creído), una manera diferente de hacer las cosas, de acercarse y acompañar a la gente (como en el taller) con un contacto directo y no entregando papeles y cada uno en su casa que se lo cocine solo (nunca mejor dicho).

 

Por mi experiencia en consulta con algunos pacientes, inicialmente veo que romper ese hielo ante lo desconocido y novedoso como es cocinar con ingredientes diferentes, con una cocción más saludable, con recetas nuevas, … acompañándoles en ese proceso cocinando juntos y, por qué no comiendo juntos, es algo que me parece interesante y enriquecedor.

 

Al final estos días me han enseñado que otra terapia es posible, otra manera de hacer las cosas es posible.

 

Quisiera dar las gracias a todos aquellos que han podido hacerlo posible: de manera personal a Michael, Derek, Juliane, Dan y Freddy así como a los profesionales del Hospital Immanuel Kraukenhouse que me abrieron sus puertas y compartieron sus conocimientos: Karin, Isabel, Kristina y Mike

 

 

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

Entradas destacadas

"VEGA" más que un restaurante vegano

April 12, 2019

1/10
Please reload

Entradas recientes

February 25, 2019